Si la Huella de Adaras fue su primer tinto, con la Huella de Aradas blanco abordan otra nueva aventura. Y lo hacen con un viñedo joven de Sauvingon Blanc, Verdejo y Monastrell, que se ha vinificado como un blanco. También con los vinos blancos insisten en la búsqueda del terruño en la finca de Venta la Vega. Se trata de un vino con personalidad, equilibrio, complejidad y frescor.
Vino rosado procedente de sangrado 100% syrah fermentado con control de temperatura a 15º c y levaduras seleccionadas, posteriormente se clarifica y estabiliza antes de su embotellado.
Se obtiene un vino limpio con un color rosa frambuesa muy atractivo , con mucha fruta roja en nariz , fresas. en boca es fresco, armonioso con un paso largo y una sensación dulce al final.